21.3.06

Mitos y Leyendas

La Teogonía Guaraní comienza, personificando el Poder Ordenador, infinito, Universal y Eterno, en TUPÁ. Es decir, que es el mismo, la totalidad pródiga de los bienes necesarios para subsistir. Habita en los dominios de CUARAJHI, el Sol, origen de la luz, morada de la madre de la luz. A su vez este genera una personificación ya canalizada en el sentido de ámbito universal: ARA, que significa día, espacio de cielo, tiempo, y por consiguiente, luz. Sigue YACY, la luna, a la que se considera madre de la raza, y que por ello conserva un sentido sexual perfectamente determinado (mujer, hembra, fuente fecunda, etc.).

Yasi Yateré
A YACY, siguiendo ese concepto se la considera "madre de las plantas", de los frutos que germinan y las flores de todo orden. Por consiguiente, el sentido vital de su influencia se hace sentir en el curso de las aguas y mantiene su gravitación sobre las estaciones y sobre la estabilidad productora del suelo.

De alli que en el ejercicio de los antiguos ritos, el guaraní daba un sentido oculto al que se destinaba a honrar a YACY, y tenía caracter marcadamente orgiástico en medio de la espesura de la selva.
YACY al mismo tiempo da origen a las estrellas a las YACY TATA (fuego de la luna), y que por consiguiente, son desprendimientos de la pálida hoguera lunar. Distinguen no obstante, a la radiante Venus, de tanto fulgor, designándola YASY TATÁ GUAZÚ, o sea "fuego grande de la luna".
LA VIA LACTEA O TAPÉ - CUÉ.Como el guaraní consideraba que sus antepasados habían residido alguna vez en las alturas celestes, La Via Lá,ctea era en todo caso un camino que fue transitado (TAPÉ CUÉ) por un tapir gigante (MBOREVÍ RAPÉ). La Cruz del Sur indicaba a su vez el recorrido de un animal sugestivo. el Avestrúz, desde las alturas a la Tierra, y lo denominaban ÑANDUÍ-PO. Como siempre. los animales participan naturalmente de la cosmogonía tan particular y la tan particular teogonía eminentemente panteista.

Creyendo el Guaraní en la inmortalidad del alma, ésta se desprendía del cuerpo del hombre al morir, y adquiría un caracter especial, yendo a refugiarse en una región denominada AÑARETÁ (-morada del demonio del AÑA) y que es una especie de Campos Eliseos lleno de silencios.Curiosa es tambien la interpretación del "andros" lugar o del "avá" racial, que tiene una extraña connivencia con el génesis bíblico guaraní, segun su tradición es producto del fugáz connubio de un hijo de la tierra con YACY, la luna.Los fenómenos atmosféricos son explicados y denominados con el dulce idioma de clara onomatopeya. El cielo, como anota Natalicio Gonzalez. está constituído por una "materia quebradiza" que se raja en las tormentas y produce el rayo (ARA-TIRI) despidiendo la gran luminosidad del relámpago (ARA VERÁ).El viento (IBYTU), es el aliento, la "respiración" de la tierra. ¿Puede concebirse una imágen más poética?

LA MITOLOGIA GUARANÍ

El vasto solar guaranítico, que va desde las extendidas campiñas, serranías airosas, arroyuelos, grandes rios, y sobre todo, selva inmensa, es escenario propicio para una rica mitología.Las creencias se hacen carne. El "ava", el indio, es un ente que vibra con el medio y responde instintivamente a sus sugestiones. Y las personificaciones vagas por el amplio escenario, alertando los íntimos resortes del alma Indígena explicando asi fenómenos comunes, cuando no modelando un caracter distintivo.Si dijimos que antes existía un extraño parentesco con los orígenes bíblicos, ya que el guaraní sostiene la existencia de un Diluvio con destrucción de comunidades, es evidente que el "hábitat" y las peculiaridades idiomáticas del "Ava-fiee), del idioma autóctono, son generadores directos. PORÁ, ya de por sí, significa "fantasma", alma en pena que anda por las picadas, los escondrijos montuosos, los caminos...Y ya encontramos el invisible YACY-YATERÉ, el rubio enano, el duende típico acechando en las siestas; la CAÁ-PORÁ, extraño y proteiforrne fantasma femenino de las selvas; el POMBERO, el extraño tambien, sigiloso y velludo personaje, que desde situaciones estratégicas acecha la vida silvestre ; el I-YARA, dueño de las aguas; el CUARAJHI-YARA, dueño del Sol, dispensador genitrix de las sementeras, dios fecundante, patrón del "avati", (maiz).Luego, el CURUPÍ, el sátiro racial, enano y deforme, de sensualidad permanente, emblema de la poderosa fecundación natural de los desbordes dionisíacos, ladrón de pequeñuelos y raptor de doncellas. . . La CAÁ-YARI, dueña o abuela de la Yerba Mate, espléndida diosa rubia, a la que entregan su alma los hombres del yerbal para obtener sus favores y el rendimiento de su trabajo, . .El guaraní otorga a sus entidades míticas la condición de "dueñas o protectoras" de tal o cual elemento animal o vegetal. Es como haber hallado un modo consciente de evitar la depredación y los despojos arbitrarios e innecesarios del "hábitat"que es tablado de su existencia.Arboles, plantas, sementeras, ríos, manantiales, todo tiene su duende familiar. Todo esta sujeto a las ocultas leyes del mito, y que el indio respeta mas que a su propia vida.

LOS MITOS ANTROPOMORFOS

Siguen después los mitos antropomorfos, las extrañas coincidencias con otros de tipo universal, como el LOBIZÓN, el hombre que se convierte en perro-lobo, el YAGUARETÉ-ABA, transformación del hombre en tigre, todo ello después de rituales mágicos de relieve diabólico.El "Ava-ñee", el dulce idioma, sigue tejiendo incansablenlente sobre la sensibilidad del indígena, las sugestiones de su onomatopeya. Quizás el idioma, por su grafismo casi pictórico-musical, contribuya en gran parte a la sugestión de los mitos.Ha dicho Max MULLER: "Se ha demostrado cumplidamente que la mitología es solo una fase, y una fase inevitable en el desarrollo del lenguaje, tomado el lenguaje en su verdadero sentido, no solo como símbolo exterior del pensamiento, sino como el ´unico medio posible de darle cuerpo. Mientras el lenguaje atraviesa esa fase particular, todo puede trocarse en mitología".He aquí entonces, resumiendo, que el sentido guaraní de sus mitos raciales, comprende una interpretación panteista de los fenómenos totales del orbe, y en especial de los elementos de su "hábitat" solariego.Como individuo primitivo, el "avá", el "andros" universal de esta raza, no puede menos que explicar con sentido anecdótico, y luego, totémico, esos elementos naturales. En ello, cumple una identidad implícita con otras culturas primarias de otras latitudes, incluso orientales y africanas.Pero lo que despierta nuestro interés, es el sentido ingénuo y poético de todos sus mitos, transitando los movimientos de una fé en la existencia del alma y las fuerzas espirituales.Finalizando, todo ello es un himno continuado a los dones circundantes, a su paisaje, a sus necesidades satisfechas, al sol que brilla, a la lluvia bienhechora, a la sombra que sobrecoja, al animal amigo y al enemigo... Todo engarzado en la dulce trama de su imponderable idioma.

El Lobizon

Según Cámara Cascudo, esta leyenda arranca de la tradición greco-latina. Para Teófilo Braga, su origen seria escandinavo. Cervantes se refiere a ella en Persiles y Segismunda. Para los franceses vendría a ser el Loup-Garou. Menéndez y Pelayo nos habla de su vigencia en San Miguel de los Azores, donde lo llaman Lobishómen. No obstante estos antecedentes foráneos, Daniel Granada insiste en que ya era conocida en el Plata mucho antes de la llegada de los españoles, lo que no deja de resultar plausible dada la existencia de otros hombres-animales en el área guaraní, como el Yaguareté-Abá. Está muy extendida en el Litoral, y especialmente en Corrientes y Misiones. También se la conoce en Rio Grande do Sul (Brasil) y otras regiones de América, con nombres como Lobisome, Lobisone, Lobisonte, Lubisón y Luisón.
El Lobizón es siempre el séptimo hijo varón seguido de una pareja, así como la séptima hija mujer seguida será bruja. Su representación más frecuente es bajo la forma de un perro negro y corpulento, de orejas desmesuradas que le cubren la cara y con las que produce un fuerte chasquido. Sus patas se parecen a pezuñas, y sus ojos son fulgurantes. Su color suele ser bayo o negro, según la piel del individuo. También es común representarlo como un animal en el que se combinan las naturalezas del perro y el cerdo. Con menor frecuencia se lo describe como un aguará-guazú (lobo de crin), una oveja, un cerdo o una mula.
La transformación no ocurre en cualquier momento, sino a las doce de la noche del viernes, y a veces también del martes. Un tiempo antes, el hombre que padece esta "enfermedad" experimenta una sensación extraña, y luego una acuciante necesidad que lo lleva a apartarse de sus semejantes y ganar la intimidad del monte, donde a la hora señalada se quitará la ropa y dará en el suelo tres vueltas sbre si mismo, de derecha a izquierda, mientras reza un credo al revés. Se opera así la metamorfosis, y sale entonces de correría hasta que el canto del gallo lo devuelva a su humana condición. Durante esa noche, los perros aúllan enloquecidos, advirtiendo su presencia. Va á los chiqueros, gallineros y corrales en busca de excrementos, su más preciada comida. También suele vérselo en los cementerios, revolviendo tumbas en busca de carroña. De tanto en tanto, para balancear su inmunda dieta, comerá un niño no bautizado. Parece despreciar la carne de los adultos
Si alguien lo hiere con un cuchillo, el Lobizón recobrará su forma humana, pero el comedido redentor se expone así a ser muerto por el monstruo. Lo mejor es matarlo con una bala bendita. El impacto lo volverá a su forma humana, y será un hombre muerto lo que encontrará el tirador. Si sólo lo hiere huirá por el monte tratando de alcanzar su casa.
El hombre que se convierte en Lobizón suele ser alto, flaco, escuálido. Se lo reconoce por el tono amarillento de su rostro y su mal olor, que a veces llega a la pestilencia. Es descuidado en el vestir, y su carácter huraño, intratable. Todos los sábados cae en cama enfermo del estómago, por los desperdicios que comió la noche anterior.

EL YAGUÁ HÚ ANDA RONDANDO

En el Iberá (provincia de Corrientes), la idea más extendida que se tiene del "lobizón" es la de su transformación canina. El llamado yaguá hú -perro negro-, de gran tamaño, es el protagonista de la superstición. La persona señalada como lobizón es el séptimo hijo varón seguido y no bautizado. No hay forma de equivocarse: de pequeño, reacio a comer carne, es escuálido, enfermizo, solitario, y muestra siempre las uñas largas y sucias de tierra, porque se pasa horas y horas escarbando en los potreros. Su destino está marcado: es un lobizón.
Cualquier correntino sabe que es inútil dispararle, porque no le entran las balas. Para ahuyentarlo, hay una única fórmula: hacerle la señal de la Santa Cruz y tirarle con botellas y tizones encendidos. Elemental: la cruz es el payé guazú, o sea, el talismán grande de Dios, las botellas cortan y los tizones queman. El lobizón sabe que, si es alcanzado, quedará marcado para siempre y cualquiera lo reconocería a la distancia. Si uno está en casa y de repente entra un perro negro, hay que gritarle yaguá hú. Si el perro negro no se inmuta, es que sólo se trata de un perro negro. Pero, si se le erizan los pelos y gruñe, no lo dude: es él. Por eso, un correntino precavido debe tener siempre a mano una cruz, una botella y un tizón. Es curioso: aunque se echa al cuello de sus víctimas y sus colmillos dan siempre con la yugular, el lobizón, como el más santo de los vegetarianos, no gusta de la carne sino de la leche. Por eso, el yaguá hú ronda siempre los tambos y, por las noches, las vacas y los terneros mugen angustiados. No es para menos. Cuando el lobizón muere, su cuerpo tiene forma humana, pero, si uno se fija con detenimiento, el cadáver muestra entre los labios un hilito blanco. Es la leche.
Otro dato inconfundible: el yaguá hú come excrementos de gallina, por eso cualquier correntino sabe que, cuando el patio está limpio, no es porque las gallinas se hayan vuelto educadas, sino porque el hechizado anda rondando. Dicen que el lobizón se transforma dos veces por semana, los martes y viernes, a la caída del sol y, por supuesto, siempre en un lugar solitario. Quien presuma de erudito y se ría de las supersticiones del Iberá, que tenga en cuenta lo siguiente: el mito fue traído de Europa. Plinio, Virgilio, Petronio, Cervantes y hasta el sesudo Menéndez y Pelayo han hablado del lobizón y, que se sepa, ninguno de ellos era correntino...


El Lobizon

Supersticion de origen europeo, según la cual el septimo hijo varon al llegar a la adolescencia se transforma en lobizón los martes y los viernes por la noche. para poder cumplir con este proceso se revuelca sobre algun elemento desintegrado, como por ejemplo arena, ceniza o la tumba de un cementerio. Al volver el día recupera la forma humana. para convertirse en animal debe cumplir ciertos ritos, como girar tres veces sobre su cuerpo.Una forma de romper el hechizo es bautizando al niño en siete iglesias distintas. También puede librarse si es bautizado con el nombre de Benito, y si el mayor de los siete hermanos es su padrino. Se lo representa como una mezcla de perro y cerdo, muy peludo y con grandes orejas, que recobra su fisonomia humana si alguien sin conocerlo lo hiere, o si un hombre lo muerde. Se cree que se alimenta de chicos no bautizados, excrementos y de desperdicios que encuentra en los basurales de las estancias. Se caracteriza por el fulgor de la mirada ("echa fuego por los ojos"). Es inmune a las armas de fuego, y solo se lo puede herir con un arma blanca. En presencia de su propia sangre recobra la forma humana, pero se convierte en enemigo mortal de quien descubrió su secreto y no se detiene hasta matarlo.El lobizon ataca y puede traspasar el mal. No lo transmite mordiendo, sino pasando entre las piernas de alguien. A partir de allí la victima se convierte en lobizon, y el anterior escapa al maleficio. Si bien tiene forma perruna, los demás perros le ladran constantemente, si bien no atinan a morderle.Es conocido también como Lobishomen (lobo-hombre, Brasil y Portugal) y representado como una criatura mítica que merodea por los campos en las noches de luna llena, sobre todo si éstas caen en viernes. Asalta por detrás a los viajeros o penetra en las casas en busca de niños. Luego de capturar a sus víctimas les chupa la sangre.En Argentina la costumbre de que su hermano mayor sea el padrino, se cambió luego por el padrinazgo presidencial. Se sabe a traves de relatos orales, ya que los archivos se quemaron a mediados de siglo, que en 1907 se realizó el primer bautismo con padrinazgo presidencial para revertir el maleficio, en la localidad de Coronel Pringles. Un inmigrante ruso padre de un séptimo hijo varón importó una tradición que cumplían riurosamente los zares.En 1973 el presidente Perón legalizó a través del decreto 848 una costumbre que ya se había generalizado en la práctica. Según el decreto los padres pueden optar por el padrinazgo "moral" (ya que raramente concurren) del Presidente de la Nación. Asimismo, los integrantes de la División de Padrinazgos de la Casa de Gobierno se encargarán de hacerle llegar una medallita de oro y un diploma conmemorativo. También tendrán una beca para sus estudios primarios y secundarios.El decreto aclara que "el padrinazgo no crea derechos ni beneficios de naturaleza alguna en favor del ahijado ni de sus parientes".Actualmente hay en Argentina un promedio de 300 padrinazgos anuales, de los cuales sólo el 30 por ciento corresponde a mujeres.

El Lobizón
(Chamamé)
Antonio Tarrago Ros
Se cuenta chamigo
En el paisanaje
Con mucho respeto
La transformación
De un gente con traza
De perro y ternero,
También yaguá bicho...
Oí mi canción:
el séptimo hijo
Varón, en mi pago
Los viernes de noche
Es un "lobizón"...
Aúllan los perros
Y no se le animan
Ni bala le "dentra",
Su lengua, un tizón!
y al rayar el sol
(opá)
Yaguá bicho o lobizón,
El hechizo se le va
Hombre vuelve a ser.
El compuesto sigue así
Por favor escuche usté...
Esta historia en chamamé
Que le cantaré...
se supo que un médico,
Un forastero,
Curaba las guainas
Allá en Curuzú...
Mentado en el pago
Por ser yaguá-bicho
Le sale vecino
Al agente Solís...
Es la medianoche
Y ve que se arrima
Un perro muy negro
Le agarra el terror
No obstante le dice
Con mucho respeto,
-"no me comprometa...
Andáte doctor!"-

"no me comprometa usté...

20.3.06

La Luz Mala


La Luz Mala, Fuego Fatuo, o Farol de Mandinga es una de las creencias populares más arraigadas en el norte argentino. Finalizada la conquista territorial y espiritual de esta parte de América a mano de los españoles, las huellas que dejaron son indelebles, y este se verifica en la conformación de muchas leyendas que circulan aún la actualidad. En cuanto a la Luz Mala, dicen se trataría de antiguos tesoros en oro y plata perdidos por los conquistadores, cuando fueron asesinados en emboscadas por los nativos. Esos bienes se enterraron producto de la erosión, o simplemente fueron escondidos por sus dueños, cuya ubicación algunos afirman conocer, tejiéndose cuentos del tío victimando a cándidos paisanos. En el noroeste argentino, afirman que las luces son los brillos del metal dirigidos por las almas de sus antiguos dueños, que intentan atemorizar a quien acierta a pasar por el lugar donde está ubicado. Se afirma que el día de San Bartolomé (fecha en que el diablo no tiene la vigilancia de los ángeles) es el propicio para descubrir el lugar de ubicación de un "Tapado" (Tesoro) Ese día Satán busca almas ingenuas que se aventuren movidos por la codicia a esos lugares. Indudablemente el miedo a la muerte, y la concepción religiosa del mal, generan en la intimidad del pensamiento estas fabulaciones.
En nuestra provincia, esos avistamientos de luces serían almas en pena, que buscan contar sus cuitas a quien quiera escucharlos, pidiendo eleven oraciones que ayuden a obtener el perdón divino. Por supuesto que producen terror a quien la divisa. En las regiones central y sur del Chaco son moneda corriente las historias de apariciones de Luces Malas. Incluso yo he tenido la oportunidad de observar su presencia, de distintas formas, experiencia que resume todo lo referente a esta creencia. Es decir nunca fui molestado, ni observé extrañas formas o ruidos. Escuché relatos de golpizas, de asustar cabalgaduras, de frenar violentamente los biciclos, y floridas especulaciones respecto de contratiempos sufridos a causa de la luz. Quizá se deba a algún sentimiento de culpa muy íntimo, que actuó sobre la psiquis del paisano instalándose en su sector consciente, una ficticia experiencia de castigo por la falta que carga.
La explicación más corriente a este fenómeno real, es el de creer que se trata de gases fosforescentes generados por la descomposición de huesos o metales nobles. Serían gases con esa propiedad física, que por tener una densidad distinta al aire que lo contiene no adopta su forma, aglutinándose en forma de bolas, y por su peso específico infinitesimalmente distinto al aire de la atmósfera, serían movidos por la menor brisa. Nuestro organismo no siempre percibe el movimiento de la masa de aire, lo que explicaría el movimiento de traslación del fenómeno. También nuestro territorio fue surcado por españoles portadores de cargamentos de metales preciosos traídos del sur del Imperio Inca. Además podría haber acumulación de huesos de animales producto de sequías, o de cementerios de nativos. Todas especulaciones de dan fuerza a la creencia de la descomposición de estos elementos, como generadoras de la Luz Mala.

LA LEYENDA DEL CARAÙ

Por una dama perdió la madre


La leyenda del caráu se refiere al "caráu guasú" (caráu grande) y no al pequeño llamado "caráu´i" (caráu chico), que por volar en bandadas de simétrica formación, también los llaman caráu cuartelero. Estos son los llamados bandurrias. En cambio, el de la leyenda es mucho mayor y se lo ve en pareja o solo. Lanza un lánguido y triste lamento al atardecer y dio origen a las leyendas del mismo nombre, que generalmente coinciden en que Caráu era un hombre joven y apuesto, que vivía en su rancho, ubicado a orillas de un estero, cuidando a su anciana madre.

En cierta ocasión, estando su madre enferma, ensilló su caballo y fue a conseguir la medicina necesaria. Sin embargo, camino a ese propósito se encontró con una hermosa guaina (mujer joven) que se dirigía a un baile. Deslumbrado Caráu por la sonrisa que le regaló la dama, desvió su camino para ir a bailar con ella. La fiesta duró toda la noche. Mientras Caráu bailaba abrazándose a su pareja, se acerca a él un amigo y le dice: "Deja de bailar Caráu, tu madre ha muerto". Y ante el asombro de todos, él respondió: "Ella ya murió, que siga el baile, hay tiempo para llorar". Era el amanecer cuando se despidió de la damisela. Llegó a su rancho, se vistió con ropas negras, enterró a su madre y desató su amargo llanto. Poco a poco adquirió el aspecto de un ave de sedoso plumaje negro. Tupá (el dios de los guaraníes) lo había castigado a llorar su falta por los esteros, convertido en caráu. En los atardeceres se puede oír su lamento penetrante: "kráu... kráu..." que conmueve a quien lo escucha.

Leyenda de la pollona

La pollona era la joven que fascinó al Caraú mientras bailaban y le hizo olvidar los remedios que iba a buscar para su madre enferma.Tupá la castigó transformándola en un ave de plumaje oscuro, mas pequeña que el caraú.

El Pombero





El Pombero

"El Pombero es uno de los genios de la naturaleza más difundidos en la región guaranítica. También ha variado diversificándose la creencia popular que lo explica y la concibe. La más antigua noticia que tenemos del Pombero es la del genio protector de los pájaros en la selva, que se presentaba a los niños cazadores como un hombre muy alto y delgado."
"Las versiones modernas, en general, lo dan como a un hombre bajo y retacón que puede perjudicar, pero que puede hacerse amigo de los campesino que le ofrecen tabaco y algún alimento, y en ese caso les hace grandes servicios."
"Es común a la tradición popular del Paraguay. Su nombre guaraní es Cuarahú-Yara; la traducción de este nombre es Dueño del Sol, común en la Argentina, como sinónimo de Pombero."(Extraido del libro de Berta Vidal de Battini Cuentos y leyendas populares de la Argentina. Ediciones Culturales Argentinas. Ministerio de Educación y Justicia. Buenos Aires, 1984).
Jorge Martínez, por su parte señala que "En la sociedad paraguaya y guaraní, el Pombero tiene una significación mayor: él es el responsable del nacimiento de los niños extramatrimoniales, visto desde el lado "occidental". El relato de cualquier paraguayo es que el Pombero llega de noche a la casa donde existen mujeres solas, y que si ellas no les dan un cigarrillo y un poco de vino, con sólo tocarles el vientre las embarazan. Es por eso que en una canción popular, como es María va, se dice Temor pombero, cual madre espero... "
"Lo cierto es que además, dicho mito, sigue en este año 2000, existiendo y no sólo entre la gente sin estudios, sino incluso entre estudiantes universitarios a los que he analizado. "
"Hace menos de un mes, a uno de ellos le referí la historia del Pombero como un mito, y se ofendió, diciéndome que él mismo lo había visto y que así como embaraza a las mujeres, con los hombres puede ser un juerguista insoportable o un aliado valioso, tanto en las cosechas como en sus propias relaciones con las mujeres. La sensación que me transmitió del Pombero fue tan vívida, que por poco me lo creí."
Creo que un error que a veces podemos cometer es pensar en los mitos como en algo que pasó, no como algo viviente, que hoy en día sigue sustentándose a partir de experiencias como las que acabo de relatar."
"Si bien mi conocimiento del Pombero, comenzó hace casi 20 años a través de una empleada doméstica paraguaya, cuando me fui internando en la cultura de ese país por otros fines (el estudio de la esposa -o amante, como quiera decirse- del Mariscal Francisco Solano López, Lady Elisa Linch), descubrí que tiene una presencia casi tan importante como el Espíritu Santo dentro de la mitología católica."
Con la colaboración de:Jorge Alberto Martínezwebmarket@movi.com.ar
Fuente: Diccionario de Mitos y Leyendas - Equipo NAyAhttp://www.cuco.com.ar/


Anda el Pombero

(Polca Correntina)
Letra: ANTONIO TARRAGO ROS
Música: CARLOS BERGESIO


El pajonal
late verdor
la siesta entera
siembra "poras" en su andar.
Se incendia el sol
en Taragüi:
anda el Pombero
merodeando en el palmar.
Suelen contar,
mate y fogón
mariscadores piel curtida
en el Iberá.
Que hay quienes pactan con duende
al mariscar.
Tabaco negro se le ofrenda
Al gente aigüé.

ESTRIBILLO
" Dueño del sol"
cuida las aves
por encargo del Tupá
Compinche ité del Curupí
armado va
de una tacuara recorriendo el naranjal.

...Chaque el infiel!!!
Sombrero aigüé.
Persigue niños
que no saben respetar.
Silvestre miel
gusta comer.
Y se convierte en tronco seco
o en avá.
Suelen contar
mate y fogón
mariscadores piel curtida
en el Iberá
que hay quienes pactan
con el duende al mariscar.
Tabaco negro se le ofrenda
al gente aigüé.

13.3.06

Objetivo del Sitio

Pretende reunir en un lugar la mayor cantidad posible de Leyendas y Relatos del Litoral Norte Argentino, muchos de ellos relacionados directamente con la cultura chamamecera. En el sitio pueden participar todas las personas acercando via mail los relatos de los que sean conocedores, la forma de realizarlo? Via mail: bailantaschamameceras@argentina.com.
Desde ya agradecidos por vuestra aceptación y participación.